¿Puede enseñarse el psicoanálisis en la universidad? Posibilidades


Armando Correa Santillán

 

Existe un escrito de Sigmund Freud que llega por medio de una traducción, nunca se encontró el original en alemán. La traducción es al húngaro, al parecer realizada por Ferenczi; el título del escrito, ¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la universidad?[1] Texto breve, en el que se trata la conveniencia de la enseñanza del psicoanálisis en la universidad.      

Por el lado del psicoanálisis, dicha enseñanza traería una «satisfacción moral» por su inscripción en el espacio universitario, sin embargo, se puede prescindir de tal espacio para la formación de psicoanalistas, ya que estos pueden formarse «con el estudio de la bibliografía respectiva», «en las sesiones científicas de las asociaciones psicoanalíticas» y con «el contacto personal con los miembros experimentados de estas»[2] (no especifica si el contacto será solo académico y profesional). La experiencia práctica se obtendrá por medio del propio análisis y ejerciendo como analista bajo la supervisión de colegas más experimentados.

Por el lado de la universidad, las ventajas que brindaría el psicoanálisis para la formación médica y de los hombres de ciencia son[3]:

a)    «el psicoanálisis es el más apropiado para transmitir al estudiante un conocimiento cabal de la psicología»;

b)    ofrece «una preparación para el estudio de la psiquiatría»; en este punto tendría que enseñarse en dos etapas: un curso general y un ciclo de conferencias especializadas para psiquiatras;

c)    el curso general deberá ser accesible a un campo de saber más amplio que el médico, ya que el psicoanálisis trata «problemas artísticos, filosóficos o religiosos»; en este sentido, «el psicoanálisis contribuirá a crear una unión más estrecha entre la ciencia médica y las ramas del saber que corresponden al ámbito de la filosofía», en el sentido de una «universitas literarum».     

Así pues, señala Freud, la universidad solo puede beneficiarse de la enseñanza del psicoanálisis en su espacio. No obstante, se hace hincapié en el carácter dogmático-crítico de este tipo de enseñanza del psicoanálisis, pues sería solamente teórica, ya que «nunca, o solo en casos muy especiales, ofrecerá la oportunidad de realizar experimentos o demostraciones prácticas»[4]. Atendiendo estas razones, se señala que «el estudiante de medicina nunca podrá aprender cabalmente el psicoanálisis […]; bastará con que aprenda algo del psicoanálisis y lo asimile[5]». Cierra el escrito con las siguientes palabras: «Por otra parte, la enseñanza universitaria tampoco hace del estudiante de medicina un cirujano diestro y capaz de afrontar cualquier intervención. Ninguno de los que por vocación llegan a la cirugía podrá eludir, para su formación ulterior, el trabajar durante varios años en un instituto de la especialidad»[6]. Es esta parte del texto la que permite formular si la enseñanza del psicoanálisis en la universidad es posible más allá de una ilusión, y no entendiendo solo la palabra ilusión como un engaño que se produce tras ciertos artificios, sino también como la esperanza puesta en la realización de un determinado objetivo.   

            Planteado de esta forma, más allá de engaños y esperanzas, ¿puede enseñarse el psicoanálisis en la universidad? Habría que notar el cambio de verbo que comanda la pregunta, pues ya no se trata del verbo deber, en su acepción de tener motivos para realizar algo, sino que el cambio se despliega al verbo poder, en su acepción de «tener expedita la facultad o potencia de hacer algo» (https://dle.rae.es/poder). Es esta dimensión la que abre Freud al final de su escrito.

¿Qué es aquello que permite preguntar si es posible enseñar el psicoanálisis en la universidad? Se habla de las limitantes de experimentar o acudir a demostraciones prácticas en el ejercicio del psicoanálisis en el campo universitario, señalando que «nunca, o solo en casos muy especiales», podrá hacerse esto. ¿Pero las limitaciones quedan reducidas a este punto, cuya solución, haciendo una reducción simple de la problemática, podría plantearse en la reestructuración del espacio universitario para que diera acogida a la enseñanza cabal del psicoanálisis? Es decir, ¿bastaría con una modificación en la universidad para que pudiera enseñarse cabalmente el psicoanálisis?          

               Hay que recordar lo que Freud comenta sobre la ciencia médica al final del texto, de la cual dice: «la enseñanza universitaria tampoco hace del estudiante de medicina un cirujano diestro y capaz de afrontar cualquier intervención», no se «podrá eludir, para su formación, ulterior, el trabajar durante varios años en un instituto de la especialidad»[7].

            La enseñanza universitaria (entendida como un corpus teórico-dogmático, incluso un corpus teórico-crítico) tampoco hace del estudiante de medicina un cirujano, ni del de filosofía un filósofo, ni del de historia un historiador, ¿y del de psicología un psicólogo?… No es algo único del psicoanálisis que para que pueda enseñarse cabalmente requiera de la dimensión práctica de su oficio, pues esta es necesaria para cualquier tipo de conocimiento, aunque varíe dicho campo en los distintos tipos de saber. Por otra parte, el conocimiento de las ciencias no pasa necesaria y exclusivamente por el espacio universitario, pues sobran casos notables de autodidactas que se formaron en el nivel más alto de las distintas disciplinas, desempeñándose con una calidad que no pide nada a la formación de las personas en los más altos niveles universitarios (sin dejar pasar de lado la cuestión de que formarse en cierto registro de las ciencias, piénsese en las de la salud, plantearía serias o acaso infranqueables problemáticas a quien quisiera formarse de manera autodidacta en nuestros tiempos).     

Con lo planteado hasta el momento, el punto a destacar es el siguiente: existen ciencias en las cuales se pueden formar los sujetos fuera del espacio universitario, no siendo solo el psicoanalista el único que hace eso. En este sentido, también otros conocimientos que no son el psicoanálisis requieren de la dimensión práctica para su enseñanza y se pueden aprender fuera del espacio universitario. Freud tiene claro eso. Pero asimismo vislumbra otro horizonte, que no tiene que ver en esencia con la amabilidad y disposición de la universidad a abrir sus puertas al psicoanálisis, pues, en el supuesto de que se brindara esta posibilidad, ¿la universidad podría albergar cabalmente al psicoanálisis? ¿No se haría caso omiso de lo que el mismo Freud plantea, al decir que «nunca, o solo en casos muy especiales» se podrá ofrecer esta oportunidad en el espacio universitario? Si se atiende este fragmento de la oración, no solo se muestra la imposibilidad del espacio universitario de dar acogida a la enseñanza cabal de psicoanálisis, sino que, al mismo tiempo, se revela el psicoanálisis en su imposibilidad de inscribirse en tal espacio, imposibilidad de la universidad y del psicoanálisis, imposibilidad doble y compartida, que, de asumirse de manera plena, revelaría la condición de un saber como el psicoanálisis, al igual que las condiciones de la configuración del conocimiento que se enseña en la universidad.       

            Ante esto, cabría preguntarse: ¿cuáles son esas condiciones? O planteado de otra manera: ¿cuáles son esas imposibilidades?     

 

  Imagen tomada de:   https://www.bbc.com/news/magazine-29251040



[1] S. Freud, «¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la universidad?», en Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2006.

[3] Ibid., pp. 170-171.

[4] Ibid., p. 171.

[5] Idem.

[6] Idem.

[7] Idem.

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