¡Jugar! Los juegos le dan forma al mundo.
¡Jugar! Los juegos le dan forma al mundo*
Por: José Roberto Valencia Frías.
Los niños dedican la mayor parte de su tiempo a jugar; cuando los llevan con un terapeuta los niños juegan, en algunas ocasiones hablan. El terapeuta observa el juego y busca sus significados inconscientes (emociones, sentimientos, miedos, fantasías y angustias). En su momento el terapeuta realiza sus interpretaciones para facilitar al niño la elaboración de sus conflictos psíquicos y pueda seguir jugando. Sin embargo, ¿serán estas interpretaciones las que ayuden a los niños? ¿Qué hacemos en el consultorio cuando el niño juega? ¿Qué tan importante es participar en el juego del niño? ¿Realmente son necesarias las interpretaciones que realizamos? Y si no son las interpretaciones las que ayudan al infante entonces… ¿Qué es?
El juego es una de las actividades preferidas de los niños. Sigmund Freud (1908, 1920) pensaba que ellos jugaban para sí-mismos, sin importarles si un adulto estaba presente. Crean un mundo propio, el cual toman muy en serio debido a las grandes cantidades de afecto colocadas en la actividad. Pero ellos logran distinguir ese mundo de fantasía del mundo real; el jugar del niño se asemeja mucho al fantasear y los sueños de los adultos, con la única diferencia de que el juego se apuntala en un objeto tangible; otra de las cualidades de los niños y sus juegos es: su capacidad de inserta sus experiencias de vida y modificarlas de manera activa mediante el juego.
Melanie Klein (1926) tomando nuevamente la idea de Freud, sobre la semejanza entre el juego de los niños y los sueños de los adultos, funda la técnica del juego. Klein propone que el jugar de los niños sería lo correspondiente a las palabras en los adultos; en el momento que al infante se le deja jugar libremente, sin darle un tema específico y dejándolo hacer, podría tomarse las acciones y temas del juego significativas para la interpretación, y poder acceder a estratos más profundo del inconsciente.
“En su juego los niños representan simbólicamente fantasías, deseos y experiencias. Emplean aquí el mismo lenguaje, el mismo modo de expresión arcaico, filogenéticamente adquirido con el que estamos familiarizados gracias a los sueños. Sólo podemos comprenderlo plenamente si lo enfocamos con el método que Freud ha desarrollado para descifrar los sueños. El simbolismo es solo una parte de él; si queremos comprender correctamente el juego del niño en conexión con todo su comportamiento durante la sesión, debemos tener en cuenta no sólo el simbolismo que a menudo aparece tan claramente en sus juegos, sino también todos los medios de representación y los mecanismos empleados en el trabajo del sueño, y tenemos que tener en cuenta la necesidad de examinar el nexo total de los fenómenos.” Klein (1926, pág. 143).
El juego es la forma en que el niño puede hacer frente a las experiencias frustrantes que tiene en el encuentro con la realidad. Así el niño fantasea y recrea esas experiencias, según su deseo, por medio de su jugar e identificándose con las demás personas involucradas.
Esta relación entre el jugar de los niños y el soñar de los adultos es muy interesante. Peter Fonagy, en una entrevista le preguntan sobre su postura sobre los sueños a lo que él responde:
“Yo tengo una teoría ‘silvestre’ acerca de los sueños, la he tenido durante largo tiempo. Los sueños son importantes porque representan el esfuerzo en la mente de los pacientes, especialmente de los pacientes límite, por entender e integrar aspectos dolorosos de la experiencia. En un sueño es posible ver, de manera muy gráfica, la lucha de una mente por recobrar el control de sí misma. Ese es el aspecto más interesante de los sueños, en mi opinión. Los sueños como una puerta de entrada a la psicología no me llaman tanto la atención; ni el uso de los sueños para la interpretación del inconsciente en cuanto a su contenido (el contenido resulta muy obvio en muchas ocasiones), sino en cuanto al proceso de una mente que intenta apropiarse de una parte dolorosa de sí misma.” Fonagy (2013).
En lo dicho por los tres autores, podemos pensar que el juego es también una forma de la mente del niño para entender e integrar los aspectos dolorosos de sí-mismo, de los otros y sus experiencias cotidianas. También debemos destacar una parte muy importante del juego: la presencia del adulto que juega con el niño; aquí es el adulto quien se encargará de ayudar al infante a integrar y comprender esas experiencias desagradables y darles un significado.
El juego cumple un papel muy importante en las primeras interacciones entre los padres y sus hijos. Durante los primeros meses de vida del bebé serán los padres quienes juegue con él por medio de: la imitación del “habla del bebé”, conductas exageradas y moderadamente estereotipadas, las “caras para el bebé” (gestos extravagantes). Juegan con el infante con la intención de llamar su atención, que se diviertan, que deje de llorar, que se distraiga, etc. Cada una de estas acciones se adecua a las formas preceptivas innatas del bebé. Estos juegos no solo excitan y divierten al niño, también van dando forma y estructura a un sentido del sí-mismo formado por la agencia, coherencia, afectividad e historia, así como la experiencia y conocimientos de su cuerpo. Esta dinámica de los padres promueve una fuerte cantidad de excitación en el bebé; si la estimulación es muy alta comienza a ser desagradable el juego y si es poca se vuelve aburrido. El cuidador y el bebé tienen sus propias capacidades para regular el nivel de estimulación de forma óptima. (Stern, D. 2005).
Daniel Stern (2005) en su libro El mundo interpersonal del infante, habla sobre: el compañero evocado. Básicamente, el compañero evocado, es la representación mental actualizada de un evento pasado. El niño evalúa un evento actual según sus experiencias pasadas. Así el niño puede alcanzar, estando solo, un nivel de diversión, deleite y placer que solo podría alcanzar en presencia de un otro que lo acompañará en el juego.
Donald Winnicott concuerda en esto con Daniel Stern. Para Winnicott (2008) el juego se encuentra en un área intermedia entre los niños y sus padres; el juego no corresponde al mundo interno, ni al mundo externo. Propone que el jugar es algo universal y sano; ayuda al crecimiento y a forjar relaciones de grupo.
La parte del juego y la psicoterapia la tomaré principalmente del trabajo de Winnicott: “Realidad y Juego”. El juego en psicoterapia tendrá dos posibilidades. La primera es donde el juego es tomado como la representación de deseos, pulsiones y fantasías; en otras palabras, es una forma de comunicación de la vida psíquica del niño que el terapeuta puede reconocer e interpretar. La segunda se refiere al juego como un proceso de curación en sí-mismo, Winnicott hace referencia a esto en su libro.
“Es bueno recordar siempre que el juego es por sí mismo una terapia. Conseguir que los chicos jueguen es ya una psicoterapia de aplicación inmediata y universal, e incluye el establecimiento de una actividad social positiva respecto del juego. Tal actitud debe contener el reconocimiento de que este siempre puede llegar a ser aterrador. Es preciso considerar los juegos y su organización como partes de un intento de precaverse contra los aspectos aterradores del jugar. Cuando los niños juegan tiene que haber personas responsables cerca; pero ello no significa que deba intervenir en el juego.” Winnicott (2008, pág. 75).
Hasta aquí podemos obtener varias conclusiones: el juego puede ser tanto emocionante, así como aterrador; siempre debe estar presente un adulto que participe en el juego del niño; lo aterrador del jugar, podemos suponer, es la sobre estimulación o la imposibilidad de regular los estados afectivos inherentes al juego y sus representaciones; el adulto aunque no participe activamente en el juego debe estar presente para regular los estados afectivos desagradables que puedan presentarse y dar un significado al juego en caso de que éste se vuelva aterrador. ¿Cuál es entonces el lugar del terapeuta en la clínica de niños? Tal vez sea solamente participar con el niño en su juego, proporcionar un lugar seguro donde jugar y que sus sentimientos sean aceptados sin prejuicios y, de vez en cuando, interpretar.
Conclusión:
Considero que el efecto de la psicoterapia no está solamente en las interpretaciones que realice el terapeuta al niño, sino en la capacidad que presenta el terapeuta para poder interactuar y participar en el juego del niño. De esta manera la función del terapeuta es dar un lugar seguro donde el niño pueda jugar aquello que él deseé; participar en el juego según la lógica del niño; en caso de que el niño deje de jugar, debido a que el juego se vuelve aterrador, el terapeuta debe aceptar estos sentimientos y ayudar a reiniciar el juego con agrado y placer. El juego escenifica la realidad que el niño vive en sus experiencias, la interpretación subjetiva que se hace de esta experiencia, el mundo psíquico del niño, su historia, su presente, lo que desea para el futuro, sus creencias y los vínculos e identificaciones con los padres. El jugar es ya un acto creativo que permite al niño resignificar los acontecimientos desagradables de sus experiencias, de su sí-mismo y los otros. Además, el terapeuta no solo debe ayudar al niño a jugar, también debe promover la capacidad de los padres para jugar con su hijo y crear así un vínculo más sano donde el niño pueda desarrollar todas sus capacidades.
*Nota: El título es una paráfrasis. La frase original proviene del comic: The sandman: dream country. Escrito por Neil Gaiman y editado por DC. Comic. En Estados Unidos en el 2014.
La Frase original dice: ¡Soñar! Los sueños le dan forma al mundo.
Bibliografía
Fonagy, P. (Enero de 2013). Entrevista a Peter Fonagy. Un psicoanalista del siglo XXI. (Temas de psicoanálisis, & N. Lorenzini, Entrevistadores).
Freud, S. (1992). El creador literario y el fantaseo (1908 [1907]). Obras completas. Tomo IX. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
(1992). Más allá del principio de placer (1920). Obras completas. Tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
Klein, M. (2008). Principios psicológicos del análisis infantil (1926). Obras completas. Tomo I. México: Paidós mexicana S.A.
Stern, D. (2005). El mundo interpersonal del infante. Buenos Aires: Paidós.
Winnicott, D. (2008). Realidad y juego. Barcelona: Gedisa.
Comentarios
Publicar un comentario