Y… salimos a la luz pública.


L-a causa del psicoanálisis


Y… salimos a la luz pública.


En el Seminario 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Jacques Lacan (1901-1981) se ocupa de los pilares esenciales del psicoanálisis (que son cuatro): inconsciente, repetición, transferencia y pulsión. Tomaremos, aquí, el punto del objeto pequeño a como causa del deseo (inconsciente), para rendirle honor como tal y también en tanto (l-a) causa del psicoanálisis, en su sentido discursivo. Así, damos comienzo con este Blog, que quiere honrar tanto a Freud como a Lacan.

Hacemos, para ello, una rápida historia de ese singular Seminario del año 1964. En el año lectivo inmediatamente anterior (1962-1963), Lacan trabajó sobre la angustia; único afecto que no engaña, dijo. Y el 20 de noviembre de 1963, se encontraba desarrollando su primera lección de Los nombres del padre, cuando recibió una tarjeta (roja), por lo que ya nunca volvió sobre el Seminario suspendido,  a pesar de la promesa que le hiciera a Jacques Alain Miller.

Dicha tarjeta contenía la expulsión de Lacan de la IPA (International Psychoanalytical Association). Como respuesta –muy a su estilo- Lacan abre el Seminario de Los cuatro conceptos fundamentales… para enseñar el abc del psicoanálisis a los `psicoanalistas, una vez que  ha sido expulsado de la IPA, pues mucho se ignoraba, entre los psicoanalistas mismos –según el decir de Lacan- de los cimientos de la doctrina del padre fundador.

Esta historia es muy compleja, por ahora solamente retomaremos lo que tiene que ver con el deseo como causa. De tal modo que podamos sostener, sustantivamente, siguiendo a Lacan, las cosas de este modo:
Que el deseo se nos presenta, siempre, como causa, de ahí la preponderancia del objeto a como cosa (causa) del deseo en la vida anímica del animal humano.

Cuestión que Lacan llega a formular como discurso, matematizándolo incluso, muy a su estilo (cierto), como parte de los cuatro discursos (básicos): el del Amo, el de la Histeria, el Universitario y el del Psicoanálisis.

Nosotros nos colocamos y nos posicionamos, pues, clínica y discursivamente, en el del Psicoanálisis; de ahí que seamos causados por él, como herederos orgullosos de Freud y de Lacan y como continuadores de ellos, a nuestro modo.

Sabiendo, de antemano, todas las resistencias que sigue provocando un discurso tan singular que no es propiamente científico, pero que no pudo haberse formulado más que desde la órbita  e influencia de la ciencia moderna; aunque moleste a más de algunas y algunos, pues impele, siempre, al rigor de la palabra, en tanto ésta rige también lo poético.

De modo que aquí estamos, haciendo acto de presencia, analítica; tenía que ser así.

Qué le vamos a hacer, si en esa república (amorosa) anhelamos estar, como analistas defensores del deseo y su causa, cosa.   

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